Me dicen que no sé de pasión, sé mucho más de pasión que
muchos que están aquí, conozco la pasión por la carne prohibida, esas miradas
que condenan y que hacen arder más la pasión, esas miradas que parecen lanzas
que se clavan en las costillas del cuerpo crucificado. Mi pasión no es
diferente a la de él, también acepto la condena, también acepto el dolor,
también acepta la perdida, también acepto el sacrificio, también acepto el adiós.
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